Quedat a casa i llegeix(II)! Les recomanacions de la Susanna Àlvarez

Quedat a casa i llegeix(II)! Les recomanacions de la Susanna Àlvarez
Com deia Emili Teixidor “la lectura ens fa viure molt més i molt millor” o com diu l’Eva Piquer: “Ara sé que, quan tot se’ns trenca, la literatura pot ser un flotador, una sortida d’emergència”. Seguint amb les recomanacions de lectures que vam iniciar la setmana passada us portem unes quantes propostes més de la mà de la nostra lletraferida de capçalera, la Susanna Àlvarez. Per quin començareu?  #quedatacasaillegeix

 

 

Sis nits d’agost, de Jordi Lara

Barcelona: Edicions de 1984, 2019

204 pàgines (p. 92)

Perquè potser Xirinacs escrivia per a allò que tots escrivim, per explorar amb un llumí vacil·lant que ens crema els dits les clavagueres del jo, i el que apuntava eren més preguntes que respostes, més apostes que certeses.

 

 

 

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Niño Anómalo, de Fede Nieto

Barcelona: Hurtado & Ortega Editores, 2019

143 pàgines

(p. 79-81, versió «comprimida», passada de la prosa a la poesia)

Yo nací aquí.

Nací en un país que sufrió seis dictaduras en cien años.

Nací en un país de dictadores y de pueblo.

Nací en un país de víctimas y verdugos.

Nos persiguieron y nos mataron.

Nos persiguieron y huimos.

 

Mi pequeño ser anómalo se despierta lentamente.

Ese niño alimentado de rabia camina lentamente en mí.

 

Niño Anómalo se ha despertado bruscamente e intenta ocupar el máximo de espacio.

Empieza a controlar mi respiración.

Toma el control de mi brazo derecho.

Un niño hecho de piedra y odio controla mi cuerpo.

 

Ya no leo los nombres, los interpreto a tientas.

Tocando piedra sobre piedra.

Niño Anómalo está buscando algo muy concreto.

«Te encontré», grita en mi cabeza, como si jugara a esconderse contigo.

 

Leo la inscripción: Susana Irene Bermejillo, veintiséis.

Hola Fede.

Al oír tu voz, Niño Anómalo y yo lloramos.

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El boxeador polaco, d’Eduardo Halfon

Barcelona: Libros del Asteroide, 2019

193 pàgines

 

(p. 124)

Escribió Milan: Ciganin, me decían en la escuela. Quiere decir gitano, en serbio. Así me decían. Ciganin. O cigo, a veces. Cigo, y luego me insultaban o me tiraban piedras o me pateaban el culo. Para los serbios siempre he sido un gitano de mierda, un gitano sucio que no vale nada. Y para los gitanos siempre he sido un gadje de mierda, un no-gitano de mierda. La familia de mi madre siempre nos rechazó. La familia de mi padre siempre nos rechazó. Soy un gitano que no puede ser un gitano y también soy un serbio que no puede ser un serbio. ¿Qué hace un niño, Eduardito, que es excluido por unos y excluido por otros y odiado por unos y otros? Se aísla, eso hace. Se recluye en sí mismo. Y ése, sin duda, es mi mayor talento. No la música, sino la habilidad de encerrarme en mí mismo, de ignorar a la gente y, aún más, de lograr que la gente me ignore a mí. No es que me torne invisible, porque el efecto de la invisibilidad todavía implica estar presente, asistir, ser un testigo de los acontecimientos, aunque fuese un testigo lejano y desinteresado. Yo puedo ausentarme por completo. Eliminarme por completo. No como un muerto, sino como alguien que jamás ha existido. Un mundo sin mí.

 

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El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Ţîbuleac

Traducció del romanès al castellà de Marian Ochoa de Eribe

Madrid: Impedimenta, 2019

247 pàgines

(p. 144)

Una tarde en la que me había puesto a freír patatas y ella frotaba una rama de menta del jardín y se olía las manos y me las ponía debajo de la nariz diciéndome: «¿lo hueles, lo hueles Aleksy?», le pregunté por qué había llevado todos esos años aquella estúpida cola de sirena y por qué no se había cortado el pelo como ahora.

Mi madre habló una hora. Resumiendo, su respuesta fue que una decisión estúpida es producto de otra decisión estúpida. Una chaqueta fea y barata atrae más ropa fea y barata. Un sopapo perdonado acarreará un puñetazo y una mentira admitida se transformará en un cementerio de verdades. Su cola de sirena –que, por lo demás, sabía que disgustaba a todo el mundo– era el remate de su vida triste y sin sentido.

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